Hermana querida: En la Tierra, cuantas penalidades se pasan y cuantas tristezas, verdaderamente, por eso se le llama un valle de lágrimas. Cuantas lágrimas derraman las personas durante su vida, unos las derraman interiormente y otros exteriormente, pero al fin todo son lágrimas que venimos arrastrando, desde que nacemos, hasta que morimos, entonces ya no se derraman lágrimas, puesto que la materia ya ha muerto, aunque al principio no sea consciente de lo sucedido y el espíritu continúe unido, creemos que seguimos teniendo los mismo sufrimientos que cuando vivíamos, eso les ocurre a los espíritus que siguen aferrados a la materia, esos hermanos no pueden descansar en paz, necesitan comprender que han de dejar la materia para progresar en el mundo espiritual. Nosotros desde aquí intentamos ayudarles, pero ellos están completamente ciegos y sordos y no alcanzan a ver más que su dolor. Es lamentable ver infinidad de espíritus que no comprenden que ya han dejado la existencia y han terminado de sufrir. Todavía existen espíritus que hace siglos dejaron la materia y no son conscientes de ello. Así imajinaros, hermanos, lo que estos seres llevan padecidos, algunos incluso han vuelto a reencarnar muchísimas veces, otros siguen en el mundo espiritual sin tener conciencia de donde están, caminan a ciegas por el espacio y pasan por tu lado sin ver ni escuchar. Cuando les dices, hermano ¿no te das cuenta que ya has dejado la materia y por tanto ya no tienes dolor?, ven, déjate guiar y verás que luz mas maravillosa de doy, entonces se ríen de nosotros y se marchan huyendo, por eso hermanos os pedimos que desde la tierra, en vuestras reuniones, invoquéis a los espíritus que necesitan vuestra ayuda para pasar a la luz.
UN HEMANO DE LA CARIDAD.
31/5/11
28/5/11
MENSAJES
Hija querida: Por medio de este escrito quiero pedirte que me perdones, pues ahora comprendo que equivocada estaba respecto a ti. Yo cuando estaba en la tierra no comprendía las cosas como las veo ahora y ni a ti ni a tu padre supe haceros felices, pues aunque él tiene algunos defectos, yo también los tenía y cuando me casé con él ya lo sabía y no me amoldé a su carácter, pues si lo hubiera hecho habríamos vivido mas felices, por tanto quiero decirte que me parece muy bien que tú no te opongas a que él rehaga su vida, pues nunca es tarde para ser feliz. Tu madre desde aquí no te abandona.
UNA HERMANA.
Soy una hermanita humilde que no sabía casi escribir y Dios me ha mandado que por mediación de esta hermana escriba un pequeño mensaje para todos aquellos hermanos que puedan llegar a leerlo.
Hermanos no viváis con maldad y ambición, pues cuando dejéis la existencia comprenderéis que es mejor ser buenos, en la tierra, que malos.
UNA HERMANITA HUMILDE.
Madre querida, que bello jardín es este en el que me encuentro, yo quisiera poder describírtelo, pero no encuentro palabras para hacerlo, por todas partes impera la bondad y la belleza y cada hermano tiene una misión que cumplir. Los que en la tierra fueron personas importantes, según sus buenas obras, aquí también ocupan lugares destacados para poder conducir a los demás hermanos que todavía andan un poco en tinieblas. Pide por ellos, pues son muchos los que no gozan del descanso eterno y es desgarrador oir sus lamentos y no poder ayudarles, ya que ellos por su obscuridad se niegan a escuchar. Nosotros les prestamos toda la ayuda que podemos, pero también necesitan de vuestra ayuda. Como ya te digo antes, ruega por ellos.
UN HERMANO.
Hermano querido: Que dolor tan grande estás pasando para dejar la existencia, pide a Dios resignación pues ya se están acabando tus momentos y dentro de poco habrás terminado de sufrir, en compensación a la lucha que estás llevando, ahora Dios te depara un lugar a su lado desde donde podrás velar por tus seres queridos, cuando estés fin a dejar la existencia un espíritu familiar bajará a llevarte con él, déjate guiar y enseguida encontrarás el descanso eterno.
UNA HERMANA.
Muerte ¿porqué me llevas contigo?, ¿porqué no me dejas con mi amada?, ¿no ves que mi deseo es parmanecer al lado de ella?, no me apartes de su lado, ten compasión de mí y déjame gozar un poco más de esta felicidad.
Que bello jardín de aroma simpar es este que veo.
Que flores de belleza y aroma perduran por doquier.
Que bondad y alegría encierra este lugar.
Que ningún mortal puede descifrar.
Un ramo de flores tengo y me ordenan que lo entregue a esta hermana para que ella se encargue de repartirlo a las personas que más las necesiten, las flores las puede entregar por mediación de consuelo, alegría, amistad, amor, bondad y mesericordia. Entrega estos dones, hermana, donde creas que los necesitan.
UNA HERMANA DE LA CARIDAD.
La muerte que bella, cuando acaba tu vida en la tierra, que liberación de cuerpo, que descanso del alma, que alegría, que paz, que bienestar y que contento reina en mi espíritu, ahora sí puedo decir que soy feliz, porque al fín he encontrado el verdadero camino.
UN HERMANO.
UNA HERMANA.
Soy una hermanita humilde que no sabía casi escribir y Dios me ha mandado que por mediación de esta hermana escriba un pequeño mensaje para todos aquellos hermanos que puedan llegar a leerlo.
Hermanos no viváis con maldad y ambición, pues cuando dejéis la existencia comprenderéis que es mejor ser buenos, en la tierra, que malos.
UNA HERMANITA HUMILDE.
Madre querida, que bello jardín es este en el que me encuentro, yo quisiera poder describírtelo, pero no encuentro palabras para hacerlo, por todas partes impera la bondad y la belleza y cada hermano tiene una misión que cumplir. Los que en la tierra fueron personas importantes, según sus buenas obras, aquí también ocupan lugares destacados para poder conducir a los demás hermanos que todavía andan un poco en tinieblas. Pide por ellos, pues son muchos los que no gozan del descanso eterno y es desgarrador oir sus lamentos y no poder ayudarles, ya que ellos por su obscuridad se niegan a escuchar. Nosotros les prestamos toda la ayuda que podemos, pero también necesitan de vuestra ayuda. Como ya te digo antes, ruega por ellos.
UN HERMANO.
Hermano querido: Que dolor tan grande estás pasando para dejar la existencia, pide a Dios resignación pues ya se están acabando tus momentos y dentro de poco habrás terminado de sufrir, en compensación a la lucha que estás llevando, ahora Dios te depara un lugar a su lado desde donde podrás velar por tus seres queridos, cuando estés fin a dejar la existencia un espíritu familiar bajará a llevarte con él, déjate guiar y enseguida encontrarás el descanso eterno.
UNA HERMANA.
Muerte ¿porqué me llevas contigo?, ¿porqué no me dejas con mi amada?, ¿no ves que mi deseo es parmanecer al lado de ella?, no me apartes de su lado, ten compasión de mí y déjame gozar un poco más de esta felicidad.
Que bello jardín de aroma simpar es este que veo.
Que flores de belleza y aroma perduran por doquier.
Que bondad y alegría encierra este lugar.
Que ningún mortal puede descifrar.
Un ramo de flores tengo y me ordenan que lo entregue a esta hermana para que ella se encargue de repartirlo a las personas que más las necesiten, las flores las puede entregar por mediación de consuelo, alegría, amistad, amor, bondad y mesericordia. Entrega estos dones, hermana, donde creas que los necesitan.
UNA HERMANA DE LA CARIDAD.
La muerte que bella, cuando acaba tu vida en la tierra, que liberación de cuerpo, que descanso del alma, que alegría, que paz, que bienestar y que contento reina en mi espíritu, ahora sí puedo decir que soy feliz, porque al fín he encontrado el verdadero camino.
UN HERMANO.
15/5/11
MEMORIAS DE UN POETA
Nací en el año de gracia de 1815, mis padres me educaron conforme a sus medios económicos pero yo vine destinado a este mundo para ser mi nombre pasado a la posteridad.
En mi infancia padecí mucho y cuando llegué a la pubertad tuve que enfrentarme a la vida, ya que mis padres habían dejado la existencia y yo tuve que hacer frente a tres hermanos más y yo.
Me puse a trabajar en la tierra pero en mis ratos libres iba a la escuela y el profesor me daba clase, así fue como descubrí mi afición a la lectura y escritura, pues mi profesor al notar la capacidad que tenía para aprender dijo que él se encargaría de enseñarme gratis todo lo que él sabía.
Seguí en mis clases nocturnas y llegó el día en que el profesor me dijo que ya podía valerme por mí mismo pues era tanto lo que sabía que él no estaba capacitado para enseñarme más.
Me marché a la ciudad con mis hermanos y allí entré a trabajar en una librería, estaba al cuidado de los libros y entonces empecé a leer, escritores famosos, tal fue la afición que despertó en mí dicha lectura que pedí a la dirección me dejaran llevarme libros a mi casa y por las noches me las pasaba leyendo.
Entonces sentí unas ganas tremendas de escribir un libro y que mi nombre se hiciera famoso como los escritores que yo había leído, pero no sabía como empezar y un día que me encontraba en el trabajo me vino a la idea un tema que me fascinaba, la espiritualidad.
Escribí docenas de libros pero nadie me los quería publicar, hasta que dí con un editor que creía mucho en la obra espiritual y él se comprometió a editarme todos los libros que yo escribiera sobre el tema, con la condición de que todos, exclusivamente, tenían que pasar por su mano, nos pusimos de acuerdo y empecé a escribir, a medida que lo iba haciendo encontraba que mi espíritu se engrandecía cada vez más y que iba comprendiendo cosas que hasta la fecha no entendía, mi primer libro fue titulado La Espiritualidad y tuvo un éxito grandioso, se vendieron mil ejemplares, en aquella época eso era un récord, para la época esta quizá sea una miseria, pero como ya digo, entonces yo empezaba a ser famoso. Después de este libro escribí muchísimos más, entonces se despertó en mí el deseo de escribir poesía y comencé a ello, las primeras que hice no tuvieron mucho éxito, ya que la gente no comprendía su significado, pero a medida que fueron acostumbrándose a su lectura fueron entendiendo lo que yo quería decir al escribirlas, hablaba del amor, de la vida y la muerte, de la belleza y la fealdad, del bien y del mal y creo que en todas mis poesías dejaba algo de mi ser.
Cuando cumplí los veinte años ya me consideraba un escritor famoso, pues eran innumerables las personas que me consultaban sobre diversos temas, en todos los salones de la nobleza se me consideraba el hombre del día y las mujeres se disputaban mi compañía.
Un día me encontraba en una reunión cuando de repente la vi entrar, su mirada se clavó en la mía y al momento me descubrió que tenía una pena muy honda que yo supe captar en cuanto la vi, pregunté a las personas que estaban reunidas si sabían decirme quien era aquella muchacha de mirada triste, me dijeron que no la conocían que era extranjera y acababa de llegar, que se la conocía por el nombre de Marquesa del Alto Monte y que era viuda desde hacía un año. No podía sustraer mi mirada de la de ella y por fin me acerqué a saludarla.
-Mi querida marquesa-, le dije, -perdonad que me acerque a vos, sin haber sido presentado, pero me ha parecido comprender que cuando me mirabais, tenías necesidad de mi-.
-Efectivamente-, me contestó, -vos sois el gran poeta y tengo necesidad de confesarme a vos, ya que he oído la fama que tenéis para comprender a vuestros semejantes y darles un consuelo-.
-Me encuentro en una situación apuradísima, ya que he quedado viuda y como soy extranjera no conozco, en este país, a casi nadie y necesito consejo de alguien como vos para saber a que atenerme-.
Convinimos en vernos al día siguiente, en su casa y cuando ella se marchó del salón donde la había visto, por primera vez, dejó dentro de mí una sensación de bienestar y dulzura.
Al día siguiente fui a verla y me hizo pasar a un saloncito contiguo a sus habitaciones, entonces me dijo.
-Poeta, permitirme que os llame como a tal pues conozco vuestra merecida fama y no encuentro palabra más bella para llamaros. Necesito que me aconsejeis que me conviene más, a vuestro juicio, vender todas las tierras y bienes que mi esposo me ha legado y marchar al extranjero con los míos o continuar aquí, haciéndome cargo de todo-.
Yo le dije -que eso era un asunto muy delicado, que yo no me encontraba capacitado para poder aconsejarla de la mejor manera, que era preferible que consultara con un abogado-, entonces me contestó -que así lo haría-, pero que puesto nuestra nueva amistad le era muy agradable, podía seguir visitándola, tantas veces mi trabajo me lo permitiera.
Accedí a ello y en poco tiempo surgió, entre los dos, lo inevitable, el amor, nos amamos de la manera más sublime y maravillosa que dos mortales pueden llegar a amarse, sentíamos los dos y pensábamos de la misma manera y como teníamos los mismos gustos, ella me ayudaba en todos mis trabajos y me pasaba a limpio todos mis manuscritos y poesías.
Así transcurrieron varios años, hasta que Dios quiso que por fin quedara mi felicidad truncada, ya que ella contrajo una enfermedad incurable y en aquella época no fue posible salvarla.
Antes de morir me dijo: -No te preocupes, amor, pues al lugar que voy me han deparado un sitio para que pueda ayudarte, como lo estoy haciendo ahora, mejor diría yo, pues te hiré inspirado cosas tan maravillosas que el mundo entero se postrará ante tus escritos-. A los pocos minutos expiraba.
Quedé en la más completa soledad, gracias a que yo tenía una fe ciega en la espiritualidad y sabía que cuando Dios lo había dispuesto así es porque era mejor para los dos.
A los pocos días vino a verme un amigo y me dijo -que debía salir y no encerrarme ya que lo que iba a conseguir era caer enfermo-. Yo le contesté -que cuando lo creyera conveniente ya saldría, que de momento no me era posible, pues era tanto lo que debía hacer y escribir que todas las horas me parecían cortas-, lo que realmente ocurría era que me habían anunciado que mis días serían cortos y debía aprovecharlos, al máximo, ya que era mucho lo que quedaba, todavía, por hacer y mis escritos debían pasar a la posteridad.
Comencé a escribir con un aínco incomparable, escribí infinidad de versos, comunicaciones, mensajes, memorias y avisos, todos ellos para infinidad de personas, algunos de ellos para mí, los cuales en la mayor parte me los inspiraba mi amada, hice por mis semejantes todo lo que pude y Dios me permitió y cuando hubo acabado mi labor, oí una voz que me dijo: -Hermano ya es hora de que te presentes ante el Salvador, pues aquí en el espacio todavía tienes una labor más sublime que la que has llevado en la tierra, tienes que conducir un rebaño de almas que necesitan de ti y de tu palabra-. Al pronto vi un resplandor cegador y en medio de él a mi amada que me tendía sus manos.
-Ven, Gustavo-, me dijo, -pues ha llegado nuestra hora-, me dejé llevar y aquí me encuentro, en un jardín de belleza incomparable donde solamente impera la bondad y el bien.
Y esto es todo, mis memorias han sido escritas por varias personas, pero ninguna es tan cierta y verdadera como ésta que yo mismo he inspirado a esta hermana. Es verdad que ha transcurrido mucho tiempo desde que dejé la existencia, pero hasta el momento no había encontrado a nadie capaz de escribir lo que yo inspirara con esa limpieza de espíritu como lo tiene esta hermana, por eso y con el permiso de Dios lo he hecho con ella y le doy mis mas sinceras gracias, por este pequeño trabajo.
-Hermana comunicaciones mías tendrás muchas, gracias y que Dios de lo pague.
ACLARACIÓN: Estas memorias me fueron inspiradas en diferentes momentos, no me consta cuando las empecé, pero sí, cuando las finalicé, Octubre de 1970 y el nombre del poeta Gustavo Adolfo Becquer
En mi infancia padecí mucho y cuando llegué a la pubertad tuve que enfrentarme a la vida, ya que mis padres habían dejado la existencia y yo tuve que hacer frente a tres hermanos más y yo.
Me puse a trabajar en la tierra pero en mis ratos libres iba a la escuela y el profesor me daba clase, así fue como descubrí mi afición a la lectura y escritura, pues mi profesor al notar la capacidad que tenía para aprender dijo que él se encargaría de enseñarme gratis todo lo que él sabía.
Seguí en mis clases nocturnas y llegó el día en que el profesor me dijo que ya podía valerme por mí mismo pues era tanto lo que sabía que él no estaba capacitado para enseñarme más.
Me marché a la ciudad con mis hermanos y allí entré a trabajar en una librería, estaba al cuidado de los libros y entonces empecé a leer, escritores famosos, tal fue la afición que despertó en mí dicha lectura que pedí a la dirección me dejaran llevarme libros a mi casa y por las noches me las pasaba leyendo.
Entonces sentí unas ganas tremendas de escribir un libro y que mi nombre se hiciera famoso como los escritores que yo había leído, pero no sabía como empezar y un día que me encontraba en el trabajo me vino a la idea un tema que me fascinaba, la espiritualidad.
Escribí docenas de libros pero nadie me los quería publicar, hasta que dí con un editor que creía mucho en la obra espiritual y él se comprometió a editarme todos los libros que yo escribiera sobre el tema, con la condición de que todos, exclusivamente, tenían que pasar por su mano, nos pusimos de acuerdo y empecé a escribir, a medida que lo iba haciendo encontraba que mi espíritu se engrandecía cada vez más y que iba comprendiendo cosas que hasta la fecha no entendía, mi primer libro fue titulado La Espiritualidad y tuvo un éxito grandioso, se vendieron mil ejemplares, en aquella época eso era un récord, para la época esta quizá sea una miseria, pero como ya digo, entonces yo empezaba a ser famoso. Después de este libro escribí muchísimos más, entonces se despertó en mí el deseo de escribir poesía y comencé a ello, las primeras que hice no tuvieron mucho éxito, ya que la gente no comprendía su significado, pero a medida que fueron acostumbrándose a su lectura fueron entendiendo lo que yo quería decir al escribirlas, hablaba del amor, de la vida y la muerte, de la belleza y la fealdad, del bien y del mal y creo que en todas mis poesías dejaba algo de mi ser.
Cuando cumplí los veinte años ya me consideraba un escritor famoso, pues eran innumerables las personas que me consultaban sobre diversos temas, en todos los salones de la nobleza se me consideraba el hombre del día y las mujeres se disputaban mi compañía.
Un día me encontraba en una reunión cuando de repente la vi entrar, su mirada se clavó en la mía y al momento me descubrió que tenía una pena muy honda que yo supe captar en cuanto la vi, pregunté a las personas que estaban reunidas si sabían decirme quien era aquella muchacha de mirada triste, me dijeron que no la conocían que era extranjera y acababa de llegar, que se la conocía por el nombre de Marquesa del Alto Monte y que era viuda desde hacía un año. No podía sustraer mi mirada de la de ella y por fin me acerqué a saludarla.
-Mi querida marquesa-, le dije, -perdonad que me acerque a vos, sin haber sido presentado, pero me ha parecido comprender que cuando me mirabais, tenías necesidad de mi-.
-Efectivamente-, me contestó, -vos sois el gran poeta y tengo necesidad de confesarme a vos, ya que he oído la fama que tenéis para comprender a vuestros semejantes y darles un consuelo-.
-Me encuentro en una situación apuradísima, ya que he quedado viuda y como soy extranjera no conozco, en este país, a casi nadie y necesito consejo de alguien como vos para saber a que atenerme-.
Convinimos en vernos al día siguiente, en su casa y cuando ella se marchó del salón donde la había visto, por primera vez, dejó dentro de mí una sensación de bienestar y dulzura.
Al día siguiente fui a verla y me hizo pasar a un saloncito contiguo a sus habitaciones, entonces me dijo.
-Poeta, permitirme que os llame como a tal pues conozco vuestra merecida fama y no encuentro palabra más bella para llamaros. Necesito que me aconsejeis que me conviene más, a vuestro juicio, vender todas las tierras y bienes que mi esposo me ha legado y marchar al extranjero con los míos o continuar aquí, haciéndome cargo de todo-.
Yo le dije -que eso era un asunto muy delicado, que yo no me encontraba capacitado para poder aconsejarla de la mejor manera, que era preferible que consultara con un abogado-, entonces me contestó -que así lo haría-, pero que puesto nuestra nueva amistad le era muy agradable, podía seguir visitándola, tantas veces mi trabajo me lo permitiera.
Accedí a ello y en poco tiempo surgió, entre los dos, lo inevitable, el amor, nos amamos de la manera más sublime y maravillosa que dos mortales pueden llegar a amarse, sentíamos los dos y pensábamos de la misma manera y como teníamos los mismos gustos, ella me ayudaba en todos mis trabajos y me pasaba a limpio todos mis manuscritos y poesías.
Así transcurrieron varios años, hasta que Dios quiso que por fin quedara mi felicidad truncada, ya que ella contrajo una enfermedad incurable y en aquella época no fue posible salvarla.
Antes de morir me dijo: -No te preocupes, amor, pues al lugar que voy me han deparado un sitio para que pueda ayudarte, como lo estoy haciendo ahora, mejor diría yo, pues te hiré inspirado cosas tan maravillosas que el mundo entero se postrará ante tus escritos-. A los pocos minutos expiraba.
Quedé en la más completa soledad, gracias a que yo tenía una fe ciega en la espiritualidad y sabía que cuando Dios lo había dispuesto así es porque era mejor para los dos.
A los pocos días vino a verme un amigo y me dijo -que debía salir y no encerrarme ya que lo que iba a conseguir era caer enfermo-. Yo le contesté -que cuando lo creyera conveniente ya saldría, que de momento no me era posible, pues era tanto lo que debía hacer y escribir que todas las horas me parecían cortas-, lo que realmente ocurría era que me habían anunciado que mis días serían cortos y debía aprovecharlos, al máximo, ya que era mucho lo que quedaba, todavía, por hacer y mis escritos debían pasar a la posteridad.
Comencé a escribir con un aínco incomparable, escribí infinidad de versos, comunicaciones, mensajes, memorias y avisos, todos ellos para infinidad de personas, algunos de ellos para mí, los cuales en la mayor parte me los inspiraba mi amada, hice por mis semejantes todo lo que pude y Dios me permitió y cuando hubo acabado mi labor, oí una voz que me dijo: -Hermano ya es hora de que te presentes ante el Salvador, pues aquí en el espacio todavía tienes una labor más sublime que la que has llevado en la tierra, tienes que conducir un rebaño de almas que necesitan de ti y de tu palabra-. Al pronto vi un resplandor cegador y en medio de él a mi amada que me tendía sus manos.
-Ven, Gustavo-, me dijo, -pues ha llegado nuestra hora-, me dejé llevar y aquí me encuentro, en un jardín de belleza incomparable donde solamente impera la bondad y el bien.
Y esto es todo, mis memorias han sido escritas por varias personas, pero ninguna es tan cierta y verdadera como ésta que yo mismo he inspirado a esta hermana. Es verdad que ha transcurrido mucho tiempo desde que dejé la existencia, pero hasta el momento no había encontrado a nadie capaz de escribir lo que yo inspirara con esa limpieza de espíritu como lo tiene esta hermana, por eso y con el permiso de Dios lo he hecho con ella y le doy mis mas sinceras gracias, por este pequeño trabajo.
-Hermana comunicaciones mías tendrás muchas, gracias y que Dios de lo pague.
ACLARACIÓN: Estas memorias me fueron inspiradas en diferentes momentos, no me consta cuando las empecé, pero sí, cuando las finalicé, Octubre de 1970 y el nombre del poeta Gustavo Adolfo Becquer
9/5/11
Un soldado de Cristo
Hermana, que cosas tan bellas te han de decir, poesías, memorias y comunicaciones sin fin.
Tu has sido elegida para escribir una pequeña doctrina espiritual, que es lo mismo que decir la doctrina de Dios.
Ya te la inspirarán y conforme la vayas escribiendo verás que transformación se opera en ti.
Sigue adelante, hermana, pues muchos son los que entran, pero pocos son elegidos.
Aclaración: Después de escribir este mensaje transcurrió un cierto tiempo y, a través de varios escritos el hermano que se denomina como soldado de Cristo, me inspiró lo siguiente:
¿Que es la doctrina de Dios?. La doctrina de Dios está fundada en el amor al prójimo.
A Dios se le atribuyen muchas doctrinas, pero algunas de ellas, solamente son empleadas como negocio de quienes las predican. Entonces esas doctrinas no son verdaderas porque sólo sirven para que los que las escribieron se lucren de ella como si fuera un negocio cualquiera.
No es necesario que para adorar a Dios nos metamos en un templo que los mortales han construido en su nombre para morada y beneficio, exclusivamente suyo, pues si vamos a uno de estos lugares veremos que se hace todo menos adorar a Dios.
En el hogar, en el campo, en la calle, incluso en el trabajo, se puede adorar a Dios, pues solamente es necesario poner el pensamiento en él, de corazón y de este modo sentirle plenamente dentro de nosotros mismos.
Hay una plegaria que quiero hacer constar en este escrito: Dios Todopoderoso, dígnate dirigir tu mirada sobre esta humilde sierva tuya para que mi corazón deseche toda la maldad que pueda albergar en él y de este modo hacerme más merecedora de tus gracias. Te lo pido de corazón o Dios Salvador.
Esta pequeña plegaria, dicha con el corazón, en cualquier momento y a cualquier hora del día llega hasta Dios con más fuerza que una oración dicha en un templo.
Esta plegaria y muchas otras son las que imperan en la doctrina de Dios, son plegarias de amor para sus hijos.
Aunque la humanidad no está todavía preparada para cumplir con el Santo deber que Dios les impuso, se espera que en los siglos venideros sufra la tierra una transformación total y entonces los hijos que nazcan ya vendrán preparados para cumplir el cometido que les traerá a la tierra.
Se acabarán los odios y la maldad, la envidia y la hipocresía y Dios imperará en todos los corazones.
Los hermanos que hoy ya no existen en la tierra, son los que velan desde el más allá, por nosotros, para que sepamos caminar por la tierra limpiamente.
Existen muchas personas que todavía no comprenden el alcance de la palabra de Dios, aunque ellos creen que sí, pues si lo hicieran hayarían que Dios no es como ellos se inaginan o como les hacen creer. Dios es una masa informe, sin cuerpo, nadie, ni los hermanos que estamos más próximos a él hemos podido verlo, porque para ver a Dios tendríamos que ser como él y eso es imposible, Dios es la pureza, la bondad, el amor y la fuerza que lo mueve todo y todo lo rige y para hacernos dignos hijos de él debemos vivir en la tierra sin maldad, con serenidad y resignación para superar todas las pruebas que nos depare, pues las penalidades que sucedan en la tierra son un eslabón para lo que nos une al infinito y cuanto mejor marchemos por la tierra mayor será nuestro premio en el más allá.
Por lo tanto hay que cumplir con su Santa Doctrina y vivir pensado que donde él se encuentra hay un lugar para nosotros.
Esta doctrina debería conocerla toda la humanidad, pues así procurarían vivir todos en más gracia de Dios y para no extendernos más, diremos que cumpliendo con todo lo que Dios nos ha enseñado podremos alcanzar la salvación eterna.
La palabra de Dios.
Oración: ¡Ruégote o Señor, de Cielos, Mares y Tierras, que te apiades de este ser, que va errante en su camino, más hoy le guía la fe de bajar sobre la Tierra para procurar el bien. Padre nuestro, con dolor de corazón, yo te pido de rodillas, perdón para el pecador. Perdónanos a nosotros y danos hoy de tu amor. Santifica tu el trabajo, el pan de nuestro sudor. Sin producir mas alguno, recoged esta oración, que a ti Padre de los Cielos, te elevo con todo amor. Y en los próximos días. Bendícenos, Señor!.
Tu has sido elegida para escribir una pequeña doctrina espiritual, que es lo mismo que decir la doctrina de Dios.
Ya te la inspirarán y conforme la vayas escribiendo verás que transformación se opera en ti.
Sigue adelante, hermana, pues muchos son los que entran, pero pocos son elegidos.
Aclaración: Después de escribir este mensaje transcurrió un cierto tiempo y, a través de varios escritos el hermano que se denomina como soldado de Cristo, me inspiró lo siguiente:
¿Que es la doctrina de Dios?. La doctrina de Dios está fundada en el amor al prójimo.
A Dios se le atribuyen muchas doctrinas, pero algunas de ellas, solamente son empleadas como negocio de quienes las predican. Entonces esas doctrinas no son verdaderas porque sólo sirven para que los que las escribieron se lucren de ella como si fuera un negocio cualquiera.
No es necesario que para adorar a Dios nos metamos en un templo que los mortales han construido en su nombre para morada y beneficio, exclusivamente suyo, pues si vamos a uno de estos lugares veremos que se hace todo menos adorar a Dios.
En el hogar, en el campo, en la calle, incluso en el trabajo, se puede adorar a Dios, pues solamente es necesario poner el pensamiento en él, de corazón y de este modo sentirle plenamente dentro de nosotros mismos.
Hay una plegaria que quiero hacer constar en este escrito: Dios Todopoderoso, dígnate dirigir tu mirada sobre esta humilde sierva tuya para que mi corazón deseche toda la maldad que pueda albergar en él y de este modo hacerme más merecedora de tus gracias. Te lo pido de corazón o Dios Salvador.
Esta pequeña plegaria, dicha con el corazón, en cualquier momento y a cualquier hora del día llega hasta Dios con más fuerza que una oración dicha en un templo.
Esta plegaria y muchas otras son las que imperan en la doctrina de Dios, son plegarias de amor para sus hijos.
Aunque la humanidad no está todavía preparada para cumplir con el Santo deber que Dios les impuso, se espera que en los siglos venideros sufra la tierra una transformación total y entonces los hijos que nazcan ya vendrán preparados para cumplir el cometido que les traerá a la tierra.
Se acabarán los odios y la maldad, la envidia y la hipocresía y Dios imperará en todos los corazones.
Los hermanos que hoy ya no existen en la tierra, son los que velan desde el más allá, por nosotros, para que sepamos caminar por la tierra limpiamente.
Existen muchas personas que todavía no comprenden el alcance de la palabra de Dios, aunque ellos creen que sí, pues si lo hicieran hayarían que Dios no es como ellos se inaginan o como les hacen creer. Dios es una masa informe, sin cuerpo, nadie, ni los hermanos que estamos más próximos a él hemos podido verlo, porque para ver a Dios tendríamos que ser como él y eso es imposible, Dios es la pureza, la bondad, el amor y la fuerza que lo mueve todo y todo lo rige y para hacernos dignos hijos de él debemos vivir en la tierra sin maldad, con serenidad y resignación para superar todas las pruebas que nos depare, pues las penalidades que sucedan en la tierra son un eslabón para lo que nos une al infinito y cuanto mejor marchemos por la tierra mayor será nuestro premio en el más allá.
Por lo tanto hay que cumplir con su Santa Doctrina y vivir pensado que donde él se encuentra hay un lugar para nosotros.
Esta doctrina debería conocerla toda la humanidad, pues así procurarían vivir todos en más gracia de Dios y para no extendernos más, diremos que cumpliendo con todo lo que Dios nos ha enseñado podremos alcanzar la salvación eterna.
La palabra de Dios.
Oración: ¡Ruégote o Señor, de Cielos, Mares y Tierras, que te apiades de este ser, que va errante en su camino, más hoy le guía la fe de bajar sobre la Tierra para procurar el bien. Padre nuestro, con dolor de corazón, yo te pido de rodillas, perdón para el pecador. Perdónanos a nosotros y danos hoy de tu amor. Santifica tu el trabajo, el pan de nuestro sudor. Sin producir mas alguno, recoged esta oración, que a ti Padre de los Cielos, te elevo con todo amor. Y en los próximos días. Bendícenos, Señor!.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)